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Fotografía y texto por Juan Carlos Sabay

Nunca imaginé llegar a visitar Tailandia, siempre pensé en lo lejano que era. Además uno no cruza el mundo a menudo, pero mi interés siempre estuvo ahí.

La aventura empezó en Madrid, España, donde me encontraba realizando mi maestría. La idea de viajar al país asiático surgió repentinamente un día y se dio entre diez amigos y amigas de Colombia, República Dominicana, México, Venezuela y Ecuador.
Tras un largo viaje de 12 horas en vuelo directo, llegamos a Bangkok, capital de Tailandia. Todo estaba bien con el clima hasta cruzar la puerta del aeropuerto a la ciudad. Sin exagerar se podría comparar como cuando abres la puerta del horno en funcionamiento. Si se realiza el viaje entre marzo y mayo, hay que tomar en cuenta tanto las altas temperaturas como la fuerte humedad que existe en estos meses.

El Reino de Tailandia es un país de 69.518.600 habitantes. La primera impresión de esta colorida nación es su belleza y la marcada diferencia entre ricos y pobres. Cuando llegas puedes captar imágenes de majestuosos edificios y pequeñísimas casas a orillas de los ríos que bañan su capital.

Teníamos el viaje muy planeado con guías, hospedaje, transporte, entre otras cosas, pero quizás la agencia obvió contarnos que llegaríamos el día en que empieza la fiesta del Songkran. En ésta se celebra oficialmente el nuevo año budista, pero también se la conoce como el festival del agua en el que por cuatro días enteros la gente no para de mojarse y jugar con talco. Desde el 13 de abril todo el país se paraliza y lo mejor que puedes hacer es unirte a la fiesta, poner tu mejor sonrisa, y disfrutar de las tradiciones del país.

El primer lugar que visitamos en Bangkok fue el templo Wat Pho, famoso por albergar en su interior al Buda Reclinado. La estatua mide 46 metros de largo y 16 metros de alto, cubierta completamente de pan de oro,  y la más grande de toda Tailandia.

Otro de los puntos más importantes y visitados de esta ciudad es el Palacio Real. Éste fue la sede real desde el siglo XVIII al XX. Está formado por varios edificios y pagodas que muestran la perfección de la pintura, decoración y arquitectura tailandesas. El sitio es el más valioso y venerado de Tailandia por tener al Buda Esmeralda en el templo de Wat Phra Kaew. Hay que tener en cuenta que en cualquier lugar donde se encuentre la imagen de Buda es necesario retirarse los zapatos. La entrada al palacio cuesta 400 Baths moneda local  (usd 11).

Tailandia es un país muy barato por lo que si se viaja con una moneda importante como el dólar o el euro se puede aprovechar al máximo el dinero. Un bath tailandés equivalen a  0,02 centavos de dólar.

Si se viaja a este hermoso país uno no se puede perder de los mercados flotantes. Uno de los más conocidos es el de Damnoen Saduak que está a unas dos horas en bus desde Bangkok. En el lugar se pueden alquilar pequeños barcos por alrededor de 300 baths (usd 8), para dar un singular paseo por el río y comprar productos y souvenirs. Allí se pueden encontrar frutas y artesanías de barca a barca. También existe la posibilidad de disfrutar de platos típicos sin moverse de la embarcación ya que éstos se cocinan en las propias barcas que van por los canales. Éste es un buen lugar para saborear la exquisita comida thai como el famoso sticky rice, mezcla dulce de arroz, mango y leche de coco. También es recomendable recorrer el mercado a pie por sus muelles para tener otra perspectiva o cuando el tráfico fluvial ya es muy alto.

Para finalizar la visita por Bangkok es obligatoria la parada en el Baiyoke Tower II, el edificio más alto del país. Este rascacielo alberga dentro de sus 85 pisos al Sky Hotel. La característica principal de esta torre es que en el penúltimo piso está el Sky Walk, una plataforma giratoria de 360 grados donde podrás disfrutrar sin duda de la mejor vista al aire libre de Bangkok, acompañado de un buen trago en su bar. Un dato no menor es que en este edificio se filmaron algunas escenas de la conocida película “Hangover 2”.

Nuestra segunda parada fue la ciudad de Chiang Mai. Una de las actividades más concurridas en este lugar es la visita al Maetaeng Elephant Park, situado en plena jungla. Allí disfrutamos de un increíble safari a lomo de elefante cruzando la espesa vegetación del sitio. Asimismo, dentro del parque se puede apreciar un show de habilidades de estas grandes criaturas, una de ellas la pintura de su figura principal, Suda. Al final de esta aventura realizamos un emocionante descenso por el río en balsas de bambú, donde se pueden admirar los hermosos paisajes selváticos del norte de Tailandia. Todas estas singulares actividades tienen un costo de alrededor de 50 dólares por persona, y vale cada centavo invertido.

Si se desea seguir en contacto con la naturaleza y directamente con otro tipo de animales, puedes visitar Tiger Kingdom. En este lugar se encuentran tigres de todas las edades con los que se puede compartir una vivencia muy cercana que deja muy buenas fotografías y un recuerdo de por vida, por solo 500 baths (usd 15).

Con respecto a la comida thai, en Chiang Mai es muy típico asistir a una cena Kantoke. En ésta están presentes los tradicionales sabores dulces, agrios y picantes del norte de Tailandia,  acompañada de música y danza clásica tailandesa. La ciudad también está llena de mercados nocturnos en los que se puede comprar ropa típica de la región, souvernirs, artesanías, y pagar por masajes thai.

Por la experiencia que viví, personalmente recomiendo que antes de entrar a los sitios para masajes, se averigüe bien a lo que uno se va a someter. Básicamente consiste en un masaje de profundidad con mucha presión y golpes en todos los músculos del cuerpo, y fuerte estiramiento de la cabeza y extremidades. En conclusión, es algo difícil relajarse durante la sesión. El dolor posterior es molestoso pero controlable y obviamente no apto para todos.

Al final de nuestro viaje llegamos a la isla de Phuket, la más grande y una de las más desarolladas de Tailandia. Ésta ofrece una buena oferta de resorts, gastronomía y de ocio para todo tipo de bolsillos. Además, es un buen lugar para tomar barcos hacia otras islas, ya que las mejores playas no están precisamente en Phuket. Y eso fue lo que hicimos, tomamos un barco hacia las islas Koh Phi Phi Lee, sitio ideal para relajarse. Éste es un lugar paradisíaco, con mar de distintos tonos de azul, y montañas que emergen de él. La playa más turística y deslumbrante es Maya Bay, famosa por ser donde se rodó la película The Beach.

Otro de los lugares para quedar boquiabierto es Pileh Bay, un lugar en medio de montañas perfecto para nadar o practicar snorkel. Si quieres disfrutar de otras actividades como el kayak se puede ir a la bahía de Ao Phang Nga, más conocida como James Bond Island por ser uno de los escenarios de Die Another Day. Aquí se puede dar un particular paseo remando entre acantilados de piedra caliza y cuevas. Todas estas actividades las puedes realizar en un solo día gracias a las cortas distancias.

Para emprender un viaje hacia Tailandia es más económico hacerlo desde Europa, ya que desde Ecuador los tickets de avión son muy costosos. El paquete de viaje todo incluido con vuelos desde Madrid e internos tiene un costo aproximado de $1.600, más los consumos personales. Solo los vuelos desde Quito a Madrid tienen un costo de alrededor de $1700.

Sin duda Tailandia es un país de ensueño, de gente amable y hospitalaria. Un país tan rico en biodiversidad que en cada lugar que recorres conoces un mundo aparte. Asimismo, sus costumbres y tradiciones hacen de éste un lugar único en la tierra cuya visita se vuelve obligada.

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