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Por: Andrea Rossignoli

Mi nombre es Andrea Rossignoli y tengo dieciocho años. Nací en Guayaquil, pero crecí en Quito. Poco después de cumplir 13 años me mudé a Buenos Aires junto con mi familia y residí ahí durante tres años. En este tiempo descubrí un gran cariño hacia la fotografía, la escritura y el arte. Desde ese entonces, este sentimiento ha guiado mi vida y mis decisiones, siendo el principal motivo por el cual hoy me encuentro en Amsterdam. Actualmente, soy estudiante de primer año en la carrera de Communication Science (Ciencia de la Comunicación) en la Universidad de Amsterdam (Universiteit van Amsterdam). Aquí me encontraré durante los próximos tres años preparándome y estudiando para poder emprender mi carrera como periodista. Mi sueño es en un futuro poder ejercer como fotoperiodista, mezclando así mi amor por la fotografía con la escritura.

El objetivo principal de este proyecto es poder dar luz a un hermoso país del cual no se escucha mucho. Siendo esta mi primera vez en Holanda, no sabía qué esperar de su cultura, gente, cocina o arquitectura y la información que encontré en internet, en ocasiones, era limitada. Estas notas, además de ser gran referencia turística para su próxima a los Países Bajos, serán una reflexión de como yo, una ecuatoriana en el extranjero, va poco a poco sumergiéndose en la cultura holandesa y participando de las miles de actividades que la capital tiene para ofrecer. Espero disfruten leyendo y observando mis experiencias del día a día viviendo en Amsterdam, tanto como yo disfruto viviéndolas.

Mercados en Amsterdam

Amsterdam ofrece docenas de atracciones que valen la pena visitar, como museos, plazas, parques y bares. Sin embargo, una de las actividades más subestimadas que todos los lugareños y turistas deberían experimentar, al menos una vez, es visitar un mercado. La cultura de mercadeo en la ciudad de Ámsterdam nació en el siglo XVIII con el primer stand establecido en 1783. Hoy en día, decenas de puestos ocupan parques y calles, constituyendo pequeños mercados diarios y algunos otros más renombrados como el mercado de pulgas Waterlooplein, el IJ Hallen Market, Boerenmarkt o el mercado de las flores.

Los mercados se encuentran repartidos por toda la ciudad, así que prepare su calzado más cómodo para caminar por las calles estrechas de Amsterdam mientras busca su mercado más cercano o haga una visita rápida a https://www.iamsterdam.com/en/see-and-do/shopping/amsterdam-markets donde puede encontrar más información sobre el horario de apertura y la ubicación de cada mercado.

Esté preparado mentalmente para disfrutar de las vista de coloridas obras de arte, libros, joyas, discos, ropa de marca, telas, objetos vintage, reliquias y demás. Pero esté aún más preparado para gastar locamente en todos estos objetos que llaman la atención de cualquiera. Sin embargo, si no está interesado en comprar nada, asegúrese de probar al menos algunos de los platos típicos holandeses que se ofrecen en la mayoría de los mercados y consulte los calendarios para averiguar sobre otros eventos culturales, como conciertos o exposiciones que generalmente se llevan a cabo cerca de los mercados principales.

Entre colores, olores, texturas y sabores, en los mercados de Ámsterdam hay algo para todos los gustos y para todos los bolsillos.

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