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Por: María Sol Farías

Andalucía…tierra de mar, de sol, de montañas y nieve. Tierra de valles, de plantaciones de olivos interminables, de colinas llenas de pueblos blancos.  Tierra de gente amable, que sabe disfrutar la vida y que sabe ser anfitriona amable y feliz. Tierra de cultura mora y cristiana que han sabido fundirse para crear una cultura excepcional y única.

Nuestro viaje comenzó en Málaga, de donde partimos rumbo a Baldemana, localidad vecina de Puerto Banús y Marbella, lugares de encuentro del jet set y de los curiosos.  Las carreteras son impecables y eso ya nos dio una muy buena impresión de lo que serían las siguientes dos semanas en Andalucía.

En la primera tarde visitamos Puerto Banús, un puerto moderno, con muchos almacenes de marcas caras y muchísimos yates estacionados, yates de los de las películas y Ferraris y Co. por aquí y por allá.  Marbella es una mezcla de edificaciones años 70 y mucho comercio. Tiene un malecón muy largo y bonito que invita a pasear para ver y dejarse ver.  El centro de la ciudad es muy pintoresco, con edificaciones coloniales y muchos naranjos.

Llegamos en plena primavera y por lo tanto tuvimos todo tipo de clima, desde fresco y ventoso hasta días con calor y mucho sol, lo cual nos permitió visitar muchos lugares interesantes y disfrutar de Andalucía en todo su esplendor de primavera, lo cual es un deleite para los ojos y el alma.

Estuvimos en Ronda, cuna del toreo con la plaza de toros más antigua de España. A pesar de no ser fans del mundo taurino, era una vista obligada y  estar en la plaza de toros fue algo especial. Ronda está asentada sobre dos rocas cortadas por el tajo estrecho del río. Ronda es literalmente una Ronda más grande que la que tiene Quito. Estar ahí da  la impresión de habernos transportado a Quito y estar caminando por sus calles. La parte antigua está muy bien tenida y por todo lado hay naranjos que perfuman el aire con sus azahares.  Ronda, como casi todos los pueblos y ciudades de Andalucía, estuvo poblada por los moros, los cuales influyeron mucho en todo.

Al otro lado de Andalucía, hacia el Este visitamos la ciudad de Almería, donde tenemos amigos. Llegamos en un día lluvioso y de mucho viento el cual nos enseñó la otra cara de la tierra del sol, pero no por eso deja de ser hermosa y acogedora.  Ahí visitamos la Alcazaba (del árabe al-qasaba, قصبة, al kasbah, 'ciudadela‘ ) desde donde se ve toda la ciudad y uno puede casi sentir cómo fue la vida en tiempo de los moros, cuando reinaba su poder y su cultura.

Desde las playas de Almería se ve hacia el Noroeste la Sierra Nevada. Literalmente uno puede estar en la playa del mar mediterráneo y en dos horas llegar a Granada y subir a la Sierra Nevada a un resort para esquiar. Este contraste hace que Andalucía sea excepcional.

Granada es un sueño. La Alhambra y el Generalife y sus jardines realmente impresionan a todo el que la visita. Estuvimos ahí todo un día, es tan grande y hay tanto que visitar que el tiempo pasó muy rápido.  Para los niños no fue aburrido porque todo el tiempo estuvieron al aire libre y los jardines  se prestan para jugar a las escondidas, correr y disfrutar.  Dentro de La Alhambra hay edificaciones cristianas, ya que al perder los moros sus dominios,  La Alhambra pasó a formar parte de la corte cristiana. El contraste es gigante, de la belleza de la decoración árabe y sus detalles, lujosos patios y jardines se pasa  a la austeridad  de las edificaciones cristianas. El espectáculo  que brinda la naturaleza en la ciudad de Granada a los pies de La Alhambra y la Sierra Nevada como fondo, es algo inigualable.

Siguiendo el viaje, estuvimos también en Sevilla y en Córdoba.  Sevilla es una de las ciudades más calientes de España y luego de los frescos 20 grados que teníamos en la costa, llegamos a Sevilla y con 31 grados, que en verano son inaguantables 35-40 grados y en casos extremos hasta 46 C°, por lo tanto, para visitar Sevilla con tranquilidad es recomendable la primavera o el otoño y si es en Semana Santa o para la Feria de Abril, pues que mejor.  En Sevilla también es un “must” visitar los Reales Alcázares de Sevilla, que son una mezcla de estilos islámico, mudéjar y gótico. Fueron declarados, junto a la Catedral de Sevilla  y el Archivo de Indias, como Patrimonio de la Humanidad. Los jardines son exquisitos y brindan una paz increíble, a pesar de los turistas que no faltan. La plaza de toros de la Real Maestranza, la Catedral, la Torre de Oro, El Metropol Parasol conocido como “Las  Setas“ , la Plaza de España, el Parque María Luisa, la Antigua Real Audiencia, el Flamenco, la Judería, Triana, las tapas. En fin, en Sevilla hay tanto lugar histórico y pintoresco que visitar, que un par de días definitivamente no bastan.  

Siguiendo hacia el Noreste llegamos a Córdoba.  Otra ciudad espectacular con su Alcazaba, con las caballerizas reales, con su mezcla de cultura mora y cristiana. Pero especialmente con su catedral, antigua mezquita musulmana convertida en catedral cristiana, sus arcos interminables en rojo sangre y blanco, la combinación de la arquitectura islámica con estatuas de Jesús y santos y en la base excavaciones de la época romana.  Caminar por sus calles también da la impresión de caminar por el Quito colonial, con la diferencia de que de sus patios sale música flamenca  y olor a comida andaluza.

De regreso, viajamos por campos interminables de plantaciones de olivos.  El paisaje hace que el corto viaje a Málaga sea un deleite para los ojos, nunca aburrido, siempre verde, siempre invitando a parar y hacer foto tras foto.

En Málaga vuelve a impresionarnos el Alcazaba que brinda una vista espectacular de la ciudad y del puerto a donde llegan muchos cruceros. La Alcazaba de Málaga está reconstruida casi en su totalidad, fiel a sus líneas originales, lo cual realmente transporta al turista a otros tiempos. La catedral de Málaga llamada con cariño "La Manquita" (porque solo tiene solo  una torre de las dos que fueron planeadas) es también digna de ser vista.  Es muy elegante y muy sobria.  Otra vista obligada en Málaga es el Museo de Pablo Picasso, malagueño de nacimiento.  Es una exposición privada que abarca sus diferentes etapas de creatividad.  Su casa de nacimiento está a poca distancia del museo.

Al Este de Málaga se encuentra la ciudad de Nerja. Allí visitamos sus cuevas que son realmente impresionantes. Fueron descubiertas por casualidad por unos niños en 1959 y abarcan casi 5 km y 45 minutos de recorrido. Las Cuevas de Nerja son una se las atracciones turísticas más importantes de España. Y ya estando en Nerja no podíamos irnos sin visitar brevemente el Parque de Verano Azul y la réplica de La Dorada, más conocida como el Barco de Chanquete, ¿quién no se acuerda de esta serie española tan entrañable?


Antes de visitar Tarifa pasamos por Vejer de la Frontera.  Uno de los tantos  "pueblos blancos” que hacen a Andalucía tan pintoresca.  Vale la pena visitarlo, caminar sus calles estrechas y empinadas y comer en buenos restaurantes con especialidades de la región. Llegamos a Tarifa, lugar de “surfers” y amantes de la vida relajada y hippy.  Es un pequeño pueblo que marca el punto más cercano y estrecho entre África y Europa y desde sus costas se ven las montañas de Marruecos. Las playas de Tarifa son de arena muy fina y blanca y un día en sus playas invitan a relajarse y a disfrutar de esta tierra tan hermosa. Para los amantes del golf, este es el paraíso. Con campos excelentes y con paisajes hermosos, jugar al golf en la "Costa del Sol- Costa del Golf " es un placer.

Andalucía.  Tierra inolvidable.

Lee en línea nuestra 29va edición

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