Hace unos pocos meses tuve el placer inmenso de conocer a una persona muy especial. Como todo en la vida, a cada paso que damos, se nos presentan nuevas oportunidades. Encontrar a Francisco Ricaurte fue una coincidencia; conocerle y hacerme su amigo fue una acertada decisión.
No tengo idea de quién fue antes de que su salud se deteriore. Nunca hablamos del ayer y solo sé que, como a muchos de nosotros, la vida le quedaba corta y que brioso andaba por ahí, seguro de que lo tenía todo bajo control.
Dos infartos golpearon a su puerta y dejaron encargado para el resto de su vida el peso de seguir adelante entre dolencias y limitaciones. Tiempos malos, por decir lo menos, siguieron a estos sucesos. Abismos emocionales que solo puedo intentar imaginar. ¿La verdad? creo honestamente que prefiero haber conocido al nuevo Francisco. El fuerte, el decidido, el gracioso, el que no sabe decir no puedo o no avanzo. Aquel que supo aprovechar la nueva oportunidad que la vida le había dado y que siguió adelante, el que no para. Pero sobre todo, al Francisco que nos inspira.
César Farías
En representación de todos sus amigos de Viking House